Hablando de la concentración de tres o cuatro sesiónes de psicoanálisis en cuanto a duración y gozo. Significantes recurrentes y parientes, la narración se habiendo procedido por la digresión (como cada obra de Resnais).Escribir, hablar, amor, muerte, poco de todo. Mi favorito parte ocurrió a los 61 minutos cuando Claude y Catrine estaban "mirando" hacia "yo"( el "yo", a saber, la fabricación mayúscula del cine) como excitación y al mismo tiempo de desasosiego. No se cabe un "mirar" pura. Por que "mrar" así que surgiéndose como una "situación", más allá de "mirarse" o "mirarte". Estuve algo afortunado debido al cine ya me hubo liberado de discriminación del pasado y presente, realidad y la alucinación, enunciado y la enunciación. El cine vuelve se ha constatado hay que pensarlo "por" mirarlo.
No puedes vivir con él ni sin él, tan solo le deseas a él, pero no tiene mal de mujer desea a hombre ni hombre a mujer. No nos permite saber "quién soy yo" siquiera podamos probarnos a imaginar "a quién deseo".